Antes de empezar a leer, tenga en cuenta mi respetado lector, que la autora estaba en un estado de aburrimiento, fatiga, desvelo inoportuno, del cual el resultado fueron unas ojeras no muy notorias, y sin embargo, se puso a garabatear en un estado casi beta en el cual la mente no funciona al 100 %.
Hace mucho menos de lo que puedo decir, mis dedos estaban sobre el teclado de un ordenador tipiando palabras con numerosos errores ortográficos en un programa de mensajería instantánea, y, en ese tipo de comunicación uno dice cosas que difícilmente en la vida real se puedan decir.
-Hola! –Leí (y comencé a hablar)
Pasado un rato, con un vaso de vino blanco en la mano y una radio que parloteaba sola, la charla llegó a tocar un asunto del que mucho no me gusta hablar, pero sin embargo es interesante. El amor es…y ahí quedé.
Hablábamos de nuestros respectivos amores, de sus dolores, y yo daba a entender como real mi capa de superficialidad.
-No me quiero enamorar de él. –Confesé a mi amigo.
- A veces creo que el amor se decide y otras que viene solo, a veces ya no sé que creer.
-Las dos cosas. –Dije un poco dudando. –El amor es como un “coso”. ¿Viste esos leones de la jungla?
Y empece a desarrollar mi teoría que no afirmo como cierta. Que el amor es como un león salvaje, que te quiere atrapar y ensangrentar entre sus garras. Uno se plantea la cruel posibilidad de morir dentro de él. Y si está feliz con su vida no quiere que esto ocurra. Talvez uno empieza a correr, enredándose en el paisaje como los nudos de uno de esos hilos con los que se cosen vestidos. Otro factor considerable, talvez mayor, es larapidez con la que el león decida correr, ya que es algo supuesto que los pies humanos nunca podrían alcanzar la velocidad de una bestia de esas características, a no ser que se produzca un milagro.
Existen esos leones aparentemente calmados. Que se esconden tras un inofensivo yuyal y fingen no estar, y cuando más vulnerable te encuentras, y ves cosas inverosímiles, saltan a la luz y clavan sus sucias y brillantes garras en tu pecho
Hay leones, fabricados en peluche, suaves, lindos, esponjosos y que valen como un obsequio memorable a los cuales se les pone perfume de rosas, que aunque estén hechos de tela, son leones al fin, como en el valor absoluto de un número, como un 1 que aunque este en un 1000000000000, tiene módulo de 1, y es solo un simple |1|, asi, son los leones de peluche, leones al fin, que nos van a hacer sufrir lo mismo o más que uno convencional, por ser mas tiernos.
Si, es posible caer en la comparación, el león es asesino de instinto, pero protector por naturaleza.
Hay leones cachorros, que están mas expuestos al dolor, y otros, a quienes la experiencia volvió rígidos.
Los amores sí son como los leones.
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