Va a ser un día lindo.
La mañana transcurrió normal.
La trade me encontró en el gimnasio.
Me aparté del partido en el que estaba dando asco, para ir a mi celular y enviar un mensaje, o escuchar una canción, o el capricho de turno.
Subí la escalera y miré el partido desde la baranda. Esas chicas sabian jugar. Yo no.
Miré a los bancos de arriba de esa especie de piso mas alto,de falso balcón y no estaba nada.
Había dejado mi tablero de dibujo, mi mochila con mi campera, y unos apuntes, sujetados bajo la mochila.
Estaba el tablero, los apuntes, y mis cosas faltaban.
Al principio creí que había sido una de mis compañeras. Que me habían querido hacer una broma y habían escondido mis cosas. Despues de buscaras una y otra vez le avisé a mi profesora.
Una compañera llamó a mi celular. Una compañera con la que había perdido el contacto el año pasado. Una serie de eventos desafortunados habían ido enfriando nuestra relación, y cualquier cosa que yo dijera terminaba irritandola, e igual a mi. Habíamos dejado de ser amigas por muchas cosas, seria hipócrita hecharle la culpa, y sería ridículo querer señalar una sola cosa.
Me llamó y mi celular estaba "apagado". Si, apagado....que casualidad. El celular tenía carga. Y salía mas de $ 400.
Apagado en este caso significaba, te lo robaron , ya le sacaron el chip, te lo cortaron, y quién sabe que hicieron con las otras cosas.
"Ya te lo robaron" concluyo mi profesora con una genialidad exquisita, con una inteligencia admirable...
Si, ya sabia que me habían robado.... ¬¬
Me habían robado las tarjetas, mas de veinte pesos, el teléfono, mi caruchera, mi campera y mochila, el libro que pedí en biblioteca y me debo estar olvidando de varias cosas...
Terminó la hora y nadie sabía nada.
Mi compañera, me acompaño por todo el predio, buscando las cosas, la que había llamado a mi celular, la que ya no se llevaba bien conmigo, me acompañó por todas las clases y secretarías, y el día nos encontró hablando, bien, de a poco, como quien no quiere la cosa, riendonos juntas.
Volvimos al gimnasio cubierto a confirmar a la profesora que no, ya no estaba nada ahí.
Fuimos a la secretaría, ella, la profesora y yo.
La profesora llamó por teléfono a mi casa y avisó de lo que sucedía.
Llegó de manera inesperada un profesor, que yo no conocía, me preguntó que pasaba y la profesora adelantandome le contó.
Me dijo despacio...¿Qué perdiste?
Le enumeré algunas cosas. Y terminé diciendo, y una plata para comprar unos libros.
Tomá, compralos. Me dijo y me dió cien pesos.
Me quedé petrificada.
Salimos con mi compañera, quien me dió el dinero para llegar en colectivo hasta la escuela. Se encargó de llamar a su padre a la escuela para que la buscara, de enviarle un mensaje a mi mamá, de recibirme una llamada...
No puedo explicar como me sentia.
Sentí que el día no pudo haber sido mas compensado.
Y sentí que ella se merecia algo mejor de mi parte, y que tenia la culpa de tantas cosas...
Que ni bien la viera otra vez ya sabía lo que tebnía que decirle...
Una necesidad de sonreir se apoderó de mi, a pesar de que me habían robado...
Y ella que estuvo ahi. Y ese extraño, que me ayudó de corazon...
Y a mi no me ocurrió nada.
Y había olvidado el documento en mi casa.
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